Nuestros partners, que son tan inquietos como nosotros, se han vuelto a tirar a la piscina (no de bolas, sino de aguacates). Hace pocas semanas celebramos otro Avolution Lab Meeting Partners para hacer un update, después de algo más de un año de trabajo juntos.
Aprovechamos para revisar el estado de los proyectos Avoguys y Avoreca, ya lanzados al mercado y con éxito, y decidimos crear Avowaste para investigar las posibilidades gastronómicas de la piel y la semilla, usando técnicas culinarias modernas, con ayuda de las escuelas de hostelería y turismo con las que trabajamos.
Y un tema que nos preocupa especialmente es la gestión y utilización responsable y sostenible de esos aguacates que, por diferentes motivos, no llegan ni al mercado ni a la industria y tienen que destinarse a la extracción de aceite.
¿En serio? ¿Con lo que queda es con lo que se obtiene el aceite de aguacate? Sí, por eso allí el margen de mejora y crecimiento es muy alto. La inmensa mayoría del aceite de aguacate que se extrae a nivel mundial termina en una refinería para pasar por un proceso que haga comestible el producto.
Así que, ¡surprise!, hemos creado el Proyecto Avo Oleo, con un equipo de trabajo multidisplicinar y el apoyo de los científicos del Instituto de la Grasa, centro de referencia mundial en el estudio de aceites.

Porque nosotros, que somos unos romanticones, sabemos que el cariño y el mimo logran resultados tan sorprendentes como el color de nuestro aceite de aguacate.
Ya, ya… no hace falta que os lo digamos… somos mentes efervescentes y, bueno… queda muuuuuucho camino por recorrer.





